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martes, 29 de junio de 2010

Yo vengo a ofrecer mi corazón

No, este post no va de la icónica balada de Fito Páez. Es un video musical del proyecto soul llamado Gnarls Barkley, "Who's gonna save my soul", que espero puedan ver en casa. Amor joven, desencantado, honesto... demasiado honesto.

martes, 15 de junio de 2010

La bibliografía de Iron Maiden


Ayer le compartía a Giovanni mi sorpresa al leer sobre la influencia de H. P. Lovecraft en un videojuego icónico, Castlevania. La presencia de literatura en videojuegos es algo innegable, me decía, y confirmaba su apreciación con muchísimos ejemplos. Hoy me topé con un artículo sobre Iron Maiden, la banda británica de metal progresivo, y su fascinación por las referencias literarias. Aunque no aparece Lovecraft (a quien todavía no descubro), y no tenga acceso a los videos que lo acompañan, vale la pena hacerse la pregunta (como estudiantes que fuimos, y seguimos siendo): ¿leer o rockear? El artículo está en inglés y nos pone en evidencia esos bárbaros híbridos de la cultura popular. Abran sus oídos y sus mentes, amigos y amigas, y vean cómo estas piezas rockeras podrían complementar la lectura de obras como Lord of the Flies, Brave New World y The Murders in the Rue Morgue.

lunes, 24 de mayo de 2010

Arte naive y geopolítica

Por Javier Martínez

Los últimos días he estado leyendo sobre un grupo de 1968-1975 llamado The Shaggs y escuchando su única producción discográfica: Philosophy of the World. Hablar sobre las Shaggs es redundante pues, para bien o para mal, la red está saturada ya de biografías, descripciones y opiniones sobre este grupo musical. Para quien no las conozca, resumo su trayectoria: ¡nada!



Los gringos, tan susceptibles a las leyendas urbanas, han creado una más alrededor de este grupo. La historia de The Shaggs tiene de todo: desde suegras videntes pasando por productores que desaparecen con dinero y copias del único disco hasta un padre dominante y puritano que explota a sus tres (a veces cuatro) hijas con posible retraso mental.


El punto es, en breve, que la clasificación de este grupo compuesto por las hermanas Wiggin es tajante: el mejor y más creativo de todos o el peor de la historia de la música. El argumento de quienes creen lo primero es que si la “buena música” se mide por su originalidad, sencillez y autenticidad, entonces Philosophy of the World es la apoteosis de la buena música; quienes creen lo contrario, no tienen más que citar la letra de las canciones y hacerles escuchar dos minutos del disco. Si quieren tener una opinión propia, aquí les dejo el link para descargar el disco completo.


El punto de esta nota no es hacer una apología de las Shaggs; ya Frank Zappa y Kurt Cobain lo hicieron en su momento. Por el contrario, después de trabajar por más de diez años en un estudio de grabación tercermundista y de bajo presupuesto (lo de ´bajo´es en comparación con Abbey Road Records, jajaja) puedo dar fe de que he escuchado otros engendros musicales guatemaltecos tan “originales” e “ingenuos” como ellas.


Solo por recordar a uno de tantos grupos narro la siguiente historia. Creo que era el año 2000 y un grupo de adolescentes aprovechó una oferta de grabación que me había inventado para ayudarme con la reciente remodelación del estudio. Me había endeudado hasta la madre con una computadora y una tarjeta de sonido que supuestamente me llevarían de un estadio amateur a uno “semi-pro”. En las primeras pruebas del equipo ocurrió lo que todo técnico de sonido espera evadir en su vida: latencia; en otras palabras, los músicos tocaban pero la computadora grababa cada instrumento con microsegundos de diferencia, por lo que al unir las pistas se escuchaba un pandemonio músico-digital. Es en vano decirles cuántas veces armé y desarmé la PC, instalé y reinstalé el software, conecté y desconecté las consolas y los micrófonos… ¡siempre había latencia! Tuve, en fin, que pagar para que otros técnicos arreglaran el problema. Pero regresando al tema, un grupo de cuatro o cinco patojos con más ganas de grabar un disco que con una idea artística clara (o habilidades musicales) aprovechó la oferta y acordamos una cita.


Cuando los “músicos” llegaron, la computadora acababa de regresar del taller y no había tenido oportunidad de probarla. Los güiros entraron al estudio, conectaron sus instrumentos y comenzaron a tocar. Yo, encerrado en la cabina, escuchaba las pistas por separado para ir ecualizando y editando sobre la marcha. Cuando por fin tuve algunas tomas terminadas, presioné el botón de play y… ¡el caos otra vez! No supe dónde esconder la cara, pedí disculpas, maldije a los técnicos, a la tienda de computadoras, a la marca de la tarjeta de sonido, etcétera. Con toda la vergüenza del mundo devolví el dinero a los adolescentes y les dije que enviaría de nuevo la computadora a revisar y que les haría el 50% de descuento si regresaban a grabar conmigo a pesar de la lamentable situación.


Efectivamente envié los aparatos a arreglar y me los devolvieron rápidamente; a la semana siguiente el líder del grupo me llamó y concertamos una nueva cita. Previamente me aseguré de que el equipo funcionara bien e hice pruebas hasta quedar satisfecho; me prometí que en esta ocasión no escucharía desde la cabina las pistas separadas sino que escucharía la mezcla final. Así lo hice… ¡y de nuevo, desastres por todos lados! ¡La batería iba por un lado, el bajo parecía interpretar una canción diferente y la guitarra no se había enterado de que aquello era música! Valía la pena preguntarse como lo hizo Soda Stereo en Dynamo: “…y la música, ¿dónde está?, ¿en los cables?”


Como no hallaba razón técnica y tampoco había comunicado mi desconcierto a los músicos sospeche algo: los llamé a todos para que escucharan la grabación en los monitores. ¡Efectivamente, mi sospecha era cierta, ellos no escuchaban nada! ¡No era latencia de la máquina! ¡No hubo error en la grabación! ¡El pandemonio, el caos, el ruido –por mejor describirlo- era el supuesto pop-rock que ellos tocaban! Terminamos la grabación y cuando iba a quemarles el disco compacto hice lo que debí haber hecho desde el primer día: preguntarles el nombre del grupo. Orgullosamente me dijeron que eran los Useless. Con ese nombre, el error había sido sinceramente mío: igual les cobré la mitad acordada y absorbí los costos de la última “reparación” del equipo.


Ahora que leo y me entero de las estadounidenses The Shaggs, cuya música me recuerda misteriosamente a los Useless guatemaltecos, me pregunto: ¿será que también ese disco que grabamos hace casi diez años será hoy (o dentro de cuarenta años más) una producción musical de colección, una joya “de culto”? Si es así, me lleva el río porque perdí los originales de aquel auténtico grupo de pop-rock naive.


jueves, 29 de abril de 2010

Va por el quinto

El taxista que me llevó de regreso a la oficina hoy, comentó que estaba pensando en pedirle una prueba de embarazo a su esposa, ya que sospechaba un nuevo bebé en camino.

-¿Cuántos sería con este?, pregunté.
-Cinco.

Hablar de salud reproductiva con alguien, principalmente si no nos conocemos bien, siempre es algo delicado. Muy sutílmente le hablé sobre "cerrar la fábrica". Cinco hijos... y yo que no soy padre todavía me da muchísimo miedo, acompañado de ilusión, dar ese paso (dato importante: las mujeres embarazadas me dan nervios, aunque algunas tienen un encanto muy particular).

Aunque la opción ideal hubiera sido acompañar este post con "Teardrop", de Massive Attack, preferí un video un tanto menos "claustrofóbico", pero siempre reproductivo: "Special Cases".


miércoles, 21 de abril de 2010

Cuando una canción te cambia la vida

Hace años, no sé cómo exactamente, llego a mis oídos Hallelujah, la versión de Jeff Buckley sobre la canción original de Leonard Cohen. Oh... por Dios. Pocas veces he sentido una verdadera comunión entre la melodía, instrumentación, voz y letra de una composición musical. Ya había sentido experiencias similares con algunas canciones de U2: Hawkmoon 269 y All I Want is You, pero la interpretación minimalista de Buckley es un hecho lleno de misterio para mí (en todo el sentido de la palabra), me lleva las lágrimas y me hace temer el momento en el que por fin escuche Grace, el álbum que incluye Hallelujah: ¿será justo plantearme expectativas ante el todo, cuando solo una parte ya es lo suficientemente enorme y grandiosa? Su muerte, también rodeada de misterio, quizás enfatize la melancolía de este blues.

No incluyo el video, pues me pareció un mejor homenaje la canción por sí sola, acompañada de esa hermosa letra de Cohen (de quien, confieso, no tengo referencias todavía)




Now I’ve heard there was a secret chord

That David played, and it pleased the Lord
But you don’t really care for music, do you?
It goes like this the fourth, the fifth
The minor fall, the major lift
The baffled king composing Hallelujah




Hallelujah, Hallelujah


Hallelujah, Hallelujah



Well Your faith was strong but you needed proof

You saw her bathing on the roof
Her beauty and the moonlight overthrew you
she tied you to her kitchen chair


And she broke your throne and she cut your hair
And from your lips she drew the Hallelujah


Hallelujah


Hallelujah


Hallelujah


Hallelujah




Well baby I've been here before
I've seen this room and I've walked this floor
I used to live alone before I knew ya
I've seen your flag on the marble arch
Love is not a victory march
It's a cold and it's a broken Hallelujah



Hallelujah


Hallelujah


Hallelujah


Hallelujah




Well there was a time when you let me know
What's really going on below
But now you never show that to me do you?


And remember when I moved in you?
And the holy dove was moving too
And every breath we drew was Hallelujah


Hallelujah


Hallelujah


Hallelujah


Hallelujah




Well maybe there's a God above
But all I've ever learned from love
Was how to shoot somebody who'd out drew ya
And it's not a cry that you hear at night
It's not somebody who's seen in the light
It's a cold and it's a broken Hallelujah


Hallelujah


Hallelujah


Hallelujah


Hallelujah...

lunes, 12 de abril de 2010

Notas al pie: iPad

Como sé que no tengo mayor argumento en torno a los pros y contras del iPad de Apple (no soy precisamente un fanboy tecnológico y se me hace curioso lo rápido que catástrofes mundiales, avionazos, y abusos de poder no logran restarle candela al furor de este dispositivo electrónico... quizás porque resulta el distractor perfecto para huir de esas otras realidades) encuentro bastante entretenidos los comentarios en un artículo reciente de Advertising Age, escrito por Simon Dumenco (Por qué el IPad me ha inspirado a renunciar a mi tostadora, mi cafetera, mis pantalones):

Apple's "cult of cool" is contingent upon people who like to be told how to use their technology. There might be an app for every conceivable little thing you could want to do on a mobile phone, but that logic makes less sense on a device that behaves more like a PC. As it stands, the iPad is like a high school prom queen -- pretty now, but likely to be remembered less fondly down the road when others have the ability to blossom into something more meaningful.
-seanjjordan

the iPad reminds me of the Fender Stratocaster and the Gibson Les Paul. There were six string electric guitars before. But the sleek hardwood body, thin neck and close action felt good when playing. And strong magnetic pickups increased the range of the instrument, including harmonic effects, sustained notes, crystal clear tones and electronic distortion.

The negative whiners are like the folkies who booed Bob Dylan when he went electric. If you can extend the range of a device, it makes it worth it to the people who find a use for it.

Steve Jobs is the Les Paul of tech. Who will be the Jimi Hendrix of tech?
--daddychico01

martes, 9 de marzo de 2010

El éxtasis del oro


Por Luis F. Alejos

Metallica, la emblemática agrupación de thrash metal, visitó Guatemala por primera vez en 29 años. Yo estuve allí para presenciarlo. Este post, sin embargo, tiene que ver con una composición instrumental: The Ecstasy of Gold, de Ennio Morricone. La pieza, conocida por formar parte de la banda sonora del spaguetti western El Bueno, El Malo y El Feo, sirve de introducción para cada concierto de la banda. En la comodidad de sus casas, les invito a que disfrutan tanto la interpretación en directo del propio Morricone, como un video amateur del éxtasis por el oro (y por Metallica) en Guatemala.

jueves, 25 de febrero de 2010

MTV... letras vacantes

Por Luis F. Alejos

La televisión tiene reglas implícitas, tácitas, que a veces damos por sentado. Hace 28 años, dos sencillas palabras cambiarían el rumbo del globo en muchísimos sentidos: Music Television. El logotipo diseñado por Frank Olinsky, una M con la abreviatura tv sobrepuesta y las mencionadas palabras por debajo de ella, reflejaban el primer canal televisivo exclusivamente dedicado a la música moderna. Los videos musicales, extrañas ocurrencias con resultados variables, llevaban a tu casa a The Police, Michael Jackson, David Bowie y a una rubia platinada virginal... Madonna. Ahora bien, desde hace varios años la programación de MTV establecía que la música dejaba de ser prioridad para el canal. Pues, bueno, este... las palabras Music Television, desde hace varias semanas, ya no figuran en el emblemático logotipo. Advertising Age y otros sitios le han tomado la temperatura a este imperdonable y, a la vez, comprensible suceso.