Por Javier Martínez
El otro día un autor me planteó una duda interesante. En un texto él escribió “Constituciones políticas” (así, en plural) con mayúscula a la mitad de una oración. Yo entiendo que Constitución lleva mayúscula por ser el nombre propio del documento o, que es lo mismo, por ser el título de dicha publicación. Sin embargo, al variar el término al plural deja de ser el nombre propio de una ley y, al mismo tiempo, tampoco permite aplicársele el caso de la mayúscula diacrítica que distingue entre “la Constitución” y cualquier otra constitución en cuanto a que se refiere a un conjunto de constituciones donde cada una tendrá su respectivo nombre propio.
Tal caso me llevó a plantearme: la mayúscula diacrítica nos permite diferenciar entre el sustantivo común cuando se presenta en baja y el propio cuando está en alta; esto significa que “En el aula se eligió un presidente” la palabra “presidente” tiene una función distinta a “El distinguido Presidente entró en el salón”. Y he aquí la duda existencial: ¿y si son dos presidentes? ¿Debería decir: “Los distinguidos Presidentes entraron al salón” en el sentido que hago referencia a las personas, con nombre propio, y no al sustantivo común? Sorpresa: la RAE dice que sí, que estos casos llevan mayúsculas. Encontré, gracias a la sugerencia del mismo autor nicaragüense que planteó la interrogante, que en el Diccionario Panhispánico se ofrece el siguiente ejemplo: “Europa es importante para los Gobiernos, pero sobre todo para los ciudadanos”.
Presenté la duda a Luis Guillermo, quien correctamente me sugirió guiarme por un criterio pragmático (en cuanto la disciplina lingüística, Pragmática). Si no entendí mal, su opinión era que la mayúscula diacrítica permite distinguir entre dos acepciones de un mismo vocablo y que, a menos que en el contexto exista la posibilidad de confundir al lector, da lo mismo usar la mayúscula o la minúscula; esto sumado al “uso excesivo de la mayúscula” me lleva a elegir la minúscula.